El papa León XIV inició este jueves su histórica visita a Canarias, la primera de un pontífice al archipiélago, con una agenda centrada en la realidad migratoria y el encuentro con la comunidad local. Tras aterrizar en Gran Canaria, visitó el puerto de Arguineguín, uno de los principales símbolos de la ruta migratoria atlántica, donde lanzó un llamamiento a la solidaridad internacional y afirmó que “la dignidad humana no tiene pasaporte”. Allí se ha renuido con trabajadores y voluntarios que los asisten. También ha podido escuchar testimonios directos. El pontífice ha querido poner el foco en la crisis humanitaria de los migrantes. Durante su intervención, el Santo Padre ha insisitido en la importancia de poner en valor en todo momento la dignidad humana y ha pedido hacer examen de conciencia sobre la inmigración.
Posteriormente ha mantenido una reunión con obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos, seminaristas y agentes de pastoral en la Catedral de Santa Ana, en Las Palmas de Gran Canaria y ya por la tarde ha oficiado una misa multitudinaria en el estadio de la isla.