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Turismo Diputación de Teruel invita al viajero a venir al “frescalor”

  • Redacción
  • Publicado: 13/12/2022
  • Actualizado: 13/12/2022 · 11:34

La provincia de Teruel se ha inventado palabras para expresar sus muchos contrastes, esos que la convierten en una tierra única

Tesoros sorpendentes y experiencias auténticas que atrapan al viajero más exigente. Tanto, que la provincia turolense siempre pasa de ser un destino PENDIENTE a un destino RECURRENTE. Esas palabras son frescalor, rapilento, tranquitenso y cosmopueblita. ¿Quieres saber que significan? Entra en la web sienteteruel.es y lo sabrás.

Turismo Diputación de Teruel invita al viajero a venir al “frescalor”, porque tan pronto hay que ponerse la chaqueta o echarse encima la manta para ver los maravillosos cielos estrellados sin contaminación lumínica como que es necesario acercarse a alguno de los fabulosos parajes moldeados por el agua: cascadas, barrancos, algunos de los mejores senderos fluviales con pasarelas de España, lagunas y pantanos con todo tipo de actividades acuáticas o simas impresionantes, como la de San Pedro en Oliete, que ayudan a refrescarse. 

Y de cara al invierno, contraponemos el fresco de las pistas de esquí de Javalambre y Valdelinares con el calorcito del fuego bajo o del jacuzzi en nuestra amplia red de casas rurales y hoteles con encanto. 

También anima a disfrutar el “rapilento”, un territorio en el que es posible pilotar una moto con cilindrada de gran premio, coches de lujo o los populares karts en circuitos de velocidad de primera ubicados en el complejo Motorland de Alcañiz; o cruzar un tranquilo valle en un abrir y cerrar de ojos subido en la tirolina más larga de Epaña; o recorrer las montañas en pistas BTT o de trail de primera categoría, donde vienen a ejercitarse grandes deportistas.

Pero, al mismo tiempo, la provincia de Teruel es un territorio extraordinario para gozar de las carreteras secundarias al estilo “slow driving” o explorar la inmensa red de senderos andando sin ninguna prisa o a lomos del caballo. 

Acompañando distintos estados de ánimo, Teruel es “tranquitenso”. Ofrece la posibilidad de pasear por las calles empedradas o tomar un café con vistas por alguno de los muchos pueblos bonitos que hay en la provincia. Somos la provincia con más pueblos de esta red en España, pero también los hay mágicos y encantadores.

Paseando por las calles de nuestros pueblos y tomando un café o comiendo encontramos preciosos rincones. Tenemos patrimonio monumental de primera para descansar con las mejores vistas. Y ya no decimos nada del paisaje natural, inigualable en su variedad, desde los bosques más frondosos a los desiertos y con espacios para disfrutar de una tranquilidad absoluta. 

Pero la provincia de Teruel también ofrece la posibilidad de ponerse en tensión en atracciones tan reconocidas como Dinópolis y sus subsedes, bajando a las profundidades de una mina, saltando entre árboles en instalaciones de aventura natural, buscando las huellas de animales salvajes o practicando distintas actividades de turismo activo.

En el mundo llamado rural, con todo lo que tiene de bueno la no masificación y la unión con la naturaleza, no faltan todo tipo de ofertas culturales o gastronómicas de marcado carácter cosmopolita. Por eso nos decimos cosmopueblitas. Gracias a la figura de Luis Buñuel, Calanda se ha convertido en un sinónimo de la cultura más vanguardista.

El Centro Buñuel Calanda alberga una exposición permanente del artista y su obra para adentrarse en el fascinante universo del director de 'Un perro andaluz'. En Rubielos de Mora, otro creador aragonés, el pintor Salvador Victoria, natal de este municipio turolense, cuenta con otro de los museos de vanguardia ubicados en la provincia. El propio medio natural se convierte en museos atractivos, de esculturas en Hinojosa de Jarque o Alcalá de la Selva, o grafitis en el barrio de San Julián de la capital... 

La actividad cultural es muy rica en toda la geografía turolense con decenas de festivales de variadas temáticas durante el año. En otoño cogen el testigo distintas actividades de artes escénicas, que llenan el medio rural de cultura diversa.

Pero no solo hay que alimentar el alma. Por eso, la provincia de Teruel ofrece también experiencias alrededor de la vida tradicional y de sus mejores alimentos. No solo es obligatorio comerse un buen ternasco, con aceite bajoaragonés o azafrán del Jiloca, también se puede disfrutar de ser pastor por un día en Guadalaviar, conocer el proceso de curación del jamón en La Puebla de Valverde o participar en la recolección de trufas en Sarrión.

Y, además de lo más tradicional, experiencias de cocina fusión en restaurantes de reconocido prestigio que nos aguardan a lo largo de toda la geografía.

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