Aunque la alergia respiratoria suele asociarse a la primavera, el servicio de Alergología del Hospital Vithas Valencia Turia advierte de que los meses de otoño e invierno también son una época de alta incidencia alérgica. Cada año aumenta el número de pacientes que presentan síntomas respiratorios persistentes durante los meses fríos, a menudo confundidos con infecciones comunes.
Según explica la Dra. Ana Láinez, jefa de Alergología del Hospital Vithas Valencia Turia, en otoño e invierno los principales responsables de las alergias respiratorias no son las gramíneas ni el olivo, sino los ácaros del polvo doméstico, las esporas de los hongos ambientales y determinados pólenes de polinización invernal, especialmente los de las cupresáceas, como los cipreses. " Estos alérgenos explican una gran parte de los casos de rinitis y asma que diagnosticamos en esta época del año, y con frecuencia sus síntomas se confunden con catarros de repetición", señala.
Los síntomas más habituales incluyen estornudos en ráfagas ( esto es, repetitivos, rápidos y numerosos), picor nasal y ocular, mucosidad clara, congestión nasal y conjuntivitis, además de tos, sensación de falta de aire o sibilancias en algunos casos. A diferencia de los catarros, los síntomas alérgicos no suelen acompañarse de fiebre ni dolor corporal o cefalea, pueden prolongarse durante semanas y repetirse cada año en la misma época. Los procesos infecciosos, en cambio, suelen resolverse en menos de díez días.
Uno de los alérgenos más característicos del invierno es el polen de ciprés, cuya presencia se ha convertido en una de las principales causas de rinitis alérgica invernal en áreas mediterráneas. Su relevancia se relaciona con el uso extendido de cipreses como especie ornamental y de cerramiento en ciudades y urbanizaciones, así como con el efecto de la contaminación ambiental.
A esta situación, los especialistas en Alergología recomiendan una serie de medidas para disminuir la exposición a los alérgenos respiratorios durante los meses fríos. En los pacientes alérgicos a los ácaros, es clave reducir la acumulación de polvo en el hogar, sobre todo en el dormitorio, evitando alfombras, moquetas, tapicerías y peluches; usar fundas antiácaros en colchones y almohadas, lavar la ropa de cama semanalmente a 60ºC, y limpiar con paños húmedos y aspiradores con filtro HEPA ( aire particulado de alta eficencia), además de controlar la humedad y mantener una temperatura estable en torno a 18-22ºC.
En la alergía a esporas de hongos, se recomienda evitar ambientes húmedos y mal ventilados, prevenir filtraciones y condensaciones, no usar humificadores ni plantas de interior, mantener secos los baños y cocinas; eliminar alimentos en mal estado y limpiar zonas húmedas con productos antimoho y aspiradores HEPA. En la alergia al polen de cupresáceas, conviene conocer el periodo de polinización y reducir la exposición en días de alta concentración; limitar las actividades al aire libre a primeras horas y al atardecer, mantener ventanas cerradas en casa y el coche, evitar secar la ropa al aire libre y realizar higiene personal tras la exposición.
La Dra. Láinez insiste en que "no hay que normalizar los síntomas respiratorios en otoño e invierno. Si cada año aparecen durante varias semanas estornudos, congestión nasal o picor ocular o tos durante los meses fríos, probablemente no se trate de un catarro más, sino de una alergía".
En este sentido, señala que cuando los síntomas se repiten año tras año, duran varías semanas e interfieren con el descanso y la vida diaria, es recomendable consultar con un especialista.