La cita, que cada año transforma la ciudad en un río humano de ocho kilómetros entre la Concatedral de San Nicolás y el Monasterio de la Santa Faz, se ha desarrollado con normalidad y una amplia participación de vecinos, visitantes y colectivos de todas las edades.
Más allá de su carácter popular y religioso, la celebración cuenta con un reconocimiento especial tras haber sido declarada Bien de Interés Cultural (BIC), un distintivo que refuerza su valor histórico, social y patrimonial dentro de la Comunitat Valenciana.
Durante la jornada, la reliquia ha sido acompañada por miles de personas en un ambiente marcado por la tradición, la emoción compartida y el fuerte arraigo de una festividad que forma parte de la identidad alicantina.
La Santa Faz consolida así su papel como una de las grandes citas del calendario festivo de la provincia, combinando patrimonio, fe y participación ciudadana en una de las peregrinaciones más multitudinarias de España.