Tras los terremotos en Venezuela, Manos Unidas pone en marcha una campaña de captación de fondos para atender las necesidades humanitarias de las personas en situación de mayor vulnerabilidad.
Venezuela vivió el pasado jueves 24 de junio en 39 segundos sus dos peores terremotos en más de un siglo. En menos de un minuto, miles de familias lo perdieron todo.
El desastre ha sido humanitario y a nivel de infraestructuras, con miles de personas fallecidas y decenas de edificios destruidos o muy dañados, sobre todo en las regiones de La Guaira (declarada zona de desastre) y Caracas.
Antes de estos devastadores terremotos, Venezuela ya enfrentaba una profunda crisis multidimensional caracterizada por servicios públicos colapsados, inestabilidad institucional y una economía dolarizada de manera informal que acentuaba la desigualdad.
Esta situación se agravaba por una extrema vulnerabilidad estructural, ya que gran parte de la población habitaba en viviendas precarias y construcciones sin normativas sísmicas rigurosas. El desastre natural impactó así sobre un país previamente debilitado, con un masivo éxodo migratorio en curso y una limitada capacidad de respuesta estatal para atender emergencias a gran escala.
Ante esta realidad, el gobierno de Venezuela declaró el estado de emergencia en el país.
“En estos primeros días tras el seísmo, nuestros socios locales (organizaciones de la Iglesia católica de total fiabilidad) nos informan de la falta de elementos de primera necesidad, como agua, productos de higiene, comida o medicamentos o prendas de abrigo. Están haciendo una evaluación rápida de necesidades para atender las carencias de las personas en situación de mayor vulnerabilidad. Nuestros pensamientos y solidaridad están con el pueblo venezolano, con las personas afectadas y sus familias”, explica Cecilia Pilar, presidenta de Manos Unidas.
Desde 2024, Manos Unidas cuenta con proyectos en zonas rurales y en la periferia de Venezuela, en estados como Zulia, Amazonas, Apure o Anzoátegui, que son precisamente algunas de las áreas más vulnerables y donde el acceso a servicios básicos es más limitado. Afortunadamente, estas zonas no se han visto directamente afectadas por el terremoto.
Manos Unidas ha abierto una cuenta de emergencia para dar respuesta a las necesidades más urgentes derivadas del terremoto y a las posteriores labores reparación y de reconstrucción.
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