Ya tenemos Consell. El primero del séptimo presidente de la Generalitat. Con muy pocas sorpresas sobre los rumores de los últimos días. Por haber pocas, ni siquiera la exclusión de José María Llanos de la lista final (tras unas polémicas declaraciones del pionero de Vox en Valencia sobre violencia de género) lo ha sido.
Sí en cambio ha sido inesperado el nombramiento de Elisa Núñez para ese cargo, una mujer muy solvente, proveniente de la UCV, pero cuyo nombre no había sido citado por nadie hasta ahora. Las otras sorpresas son el orden de las vicepresidencias (la primera es para Vox, en la persona de Barrera y la segunda para una experta en Igualdad, la popular Susana Camarero), que ‘agua’ la lleve (con medio ambiente e infraestructuras) la castellonense Salomé Pradas y no un alicantino, y la designación como portavoz de la también castellonense y ex-Ciudadanos Ruth Merino, que tendrá a su cargo nada menos que Hacienda, Economía y Administración Pública.
Se entiende desde el punto de vista simbólico, que tanto está cuidando en sus primeros pasos el president Mazón, porque su centrismo es un buen contrapunto para la alianza con Vox, pero engtre financiación, funcionarios y la portavocía tiempo libre va a tener poco. Asterisco: ninguno de los tres consellers de Vox tiene pinta de propiciar escándalo alguno, algo que también requirió Mazón en público en una de sus primeras intervenciones.
Definitivamente éste no será un Consell del 18 de julio, sino del 19. Un Consell de la experiencia, como la que acreditan Rovira en Educación y Marciano Gómez en Sanidad, las dos carteras históricamente con mayor presupuesto. O Nuria Montes, experta en Turismo que llevará también Innovación e Industria con doble sede en Valencia y Alicante. Contando a Mazón serán por tanto cinco hombres y cinco mujeres. Y si miramos por provincias (que eso siempre lo miran mucho en Alicante y Castellón), tenemos dos valencianos, dos alicantinos, dos castellonenses, dos madrileños, un albaceteño y, cómo no, un gallego.