La Devesa de El Saler, uno de los tesoros naturales más preciados de nuestra región y símbolo de la riqueza medioambiental que legaremos a las futuras generaciones, ha amanecido herida. El incendio forestal declarado en la jornada de ayer en este emblemático paraje continúa activo y, aunque las labores de extinción no cesan, la situación exige de todos los valencianos prudencia y unidad. Hasta el momento, las llamas han devorado 37 hectáreas en un perímetro de 5,42 kilómetros que mantiene en vilo a toda la sociedad.
Durante una madrugada que se ha tornado eterna, los equipos terrestres, junto a los efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME) y bomberos de la Generalitat y el Ayuntamiento, han librado una batalla cuerpo a cuerpo contra el fuego. Su encomiable labor, centrada en refrescar rescoldos y tocones para evitar rebrotes, ha logrado frenar el avance del perímetro, demostrando una vez más la vocación de servicio y el arrojo de quienes velan por nuestra seguridad y la de nuestras familias.
Con las primeras luces del alba, una decena de medios aéreos se ha reincorporado a esta titánica labor, aprovechando una tregua meteorológica que ofrece esperanza antes de que el viento del mediodía amenace con reactivar los focos. Nuestro apoyo y reconocimiento están con ellos en cada vuelo sobre nuestra tierra.
El impacto humano de esta catástrofe subraya la importancia de la solidaridad, pilar fundamental de nuestra comunidad. El Cecopi ha mantenido, de forma prudente, la evacuación de la pedanía de El Saler y los cámpines colindantes. Un total de 161 personas han pasado la noche refugiadas en las instalaciones de La Fonteta y L'Alqueria del Basket, arropadas por la asistencia de Cruz Roja. Las autoridades locales, encabezadas por la alcaldesa María José Catalá, han garantizado que las familias, especialmente aquellas con menores o personas dependientes, sean trasladadas a entornos más confortables mientras no se pueda garantizar un retorno seguro a sus hogares.
Resulta profundamente desolador constatar que este ataque a nuestro patrimonio podría no ser obra del azar. Los primeros indicios de la investigación apuntan a que el origen del fuego fue intencionado. Este acto no es solo un atentado ecológico, sino una ofensa directa contra los valores de respeto, conservación y arraigo que vertebran a la sociedad valenciana. Destruir la creación y el entorno que compartimos es un acto incomprensible frente al que la justicia deberá actuar con total firmeza.
Mientras la carretera CV-500 y la CV-421 permanecen cortadas y los accesos a la playa restringidos en el tramo afectado, el mensaje desde nuestra cadena es claro: frente a la adversidad, Valencia se mantiene unida. Seguiremos informando puntualmente sobre la evolución de este trágico suceso, confiando en nuestros profesionales para frenar esta tragedia.