La crisis migratoria que vive Ceuta desde finales de julio sigue dejando huella en la ciudad. El comercio, la hostelería y la vida cotidiana afrontan semanas marcadas por la caída de la actividad, la incertidumbre y la preocupación por la seguridad.
En El Faro, la empresaria Carmina Gálvez ha relatado cómo esta situación ha afectado directamente a su negocio y al día a día de muchos vecinos.
La reducción de clientes y la pérdida de normalidad han puesto a numerosos establecimientos bajo presión, mientras comerciantes y empresarios reclaman estabilidad para poder recuperar la actividad.
Más allá del impacto económico, Gálvez describe una ciudad condicionada por la incertidumbre y reconoce el impacto personal que supone ver alterada la vida de Ceuta durante tantas semanas.
Su testimonio refleja la preocupación de un tejido empresarial que intenta resistir mientras espera recuperar seguridad, confianza y normalidad.